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By: El Libro Editorial Encendido: julio 01, 2016 In: Consejos Comments: 0

Los personajes estereotipados y los conflictos de baja intensidad, los más frecuentes

Con las novelas románticas pasa un poco como con las de terror o ciencia ficción: se ha escrito tanto y, en algunos casos, tan mal que la línea que separa lo que se debe hacer de lo que no se desdibuja y da lugar a muchos errores tanto en el planteamiento de la historia como en la construcción de personajes, escenarios o trama.  La novela romántica, al igual que la histórica, la negra o la de terror, tiene unas reglas de escritura básicas, comunes al resto de géneros literarios: personajes fuertes y creíbles, conflictos de alta intensidad, diálogos vivos y veraces, escenarios no estáticos. Que el amor ocupe un papel protagonista es su distintivo, lo que la hace diferente, nada más. En ningún caso le resta calidad o veracidad.

Por eso, antes de empezar a escribir una novela romántica no viene mal tener en cuenta estos consejos y, por qué no, realizar algún taller especializado en este género literario para poder abordar la creación y desarrollo del conflicto –una de las bases de este tipo de novela- con mayor soltura y resolución. También, empaparse de libros de la misma temática, buenos y malos. Sólo después de haber leído cientos de novelas románticas podrás detectar las grandes historias de amor de las mediocres.

En El Libro Editorial os indicamos cuáles son los errores más frecuentes a la hora de escribir unna novela romántica y, para ello, nos basamos en los consejos de José de la Rosa, uno de los grandes escritores de novela romántica de nuestro país y autor de Tú puedes escribir novela romántica.

  • Descripciones, largas y al inicio de la obra. Las descripciones son necesarias, claro que sí. Nos ayudan a ubicar a los personajes, a entender cómo son, dónde viven, de dónde proceden. Pero debemos evitar que nuestro relato se convierta en una sucesión de explicaciones acerca del universo del protagonista y, más, al inicio del relato. No podemos olvidar que, además de las descripciones, existen otros recursos que nos ayudan a recrear el presente y el pasado de los protagonistas y que lo hacen con mayor dinamismo. Tampoco que, en la novela romántica, como en otros géneros literarios, es mejor insinuar que decir: creas tensión y dejas a lector con ganas de seguir leyendo, de saber qué pasará.
  • Estereotipos por doquier. Las películas de sobremesa y los culebrones han hecho mucho daño a la novela romántica. ¿Por qué? Básicamente porque han creado un ideal de hombre, de mujer y de romance que se ha reproducido hasta la saciedad en cine, televisión y literatura y del que resulta difícil desprenderse. Pero que sea difícil no significa que sea imposible. Debemos huir de la secretaria inteligente, del ligón rompecorazones, del rico inconformista, de la pobre chica guapa e ir un poco más allá: construir personajes creíbles que diferencien tu novela del resto y que atrapen al lector. Y, claro está, aplicar esta norma al resto de elementos que conforman la historia, desde escenarios hasta ambientes.
  • Conflicto de baja intensidad. Como explica el escritor José de la Rosa en su libro Tú puedes escribir novela romántica, “una novela se define como la historia de un conflicto por lo que si el conflicto es débil, la novela, por definición, será ligera”. Lo que debemos intentar es que el conflicto de nuestra obra sea de alta intensidad, es decir, de difícil resolución y por tanto de mayor tensión.
  • Personajes poco trabajados y sin fuerza. Como hemos explicado anteriormente, los personajes hacen una novela. De su fuerza, su profundidad y su credibilidad dependerá que un libro seduzca al lector o que, por el contrario, lo aburra solemnemente. Y, para eso, para que no le aburra, es necesario trabajar bien los personajes, elaborar una biografía o ficha donde se dé cuenta de su pasado, su presente, sus rasgos faciales, sus aspiraciones, sus traumas. También, permitir que evolucionen a lo largo de la obra, que el conflicto que viven se traduzca en un cambio interno.
  • Ambiente, el gran olvidado. Uno de los errores más frecuentes a la hora de escribir novela es hacer referencia al espacio en el que se desarrolla una escena pero obviar el ambiente. Tan importante es saber cómo es el restaurante en el que se conocieron los personajes principales que el ambiente que les rodeaba. La novela gana en riqueza y ayuda al lector a visualizar la escena.
  • Falta de planificación, falta de documentación. De la misma forma que es necesario construir nuestros personajes previamente a la escritura de nuestro libro, lo es planificar la estructura que éste tendrá y decidir el tiempo en que transcurrirá. Si decidimos que nuestra  novela se desarrollará en la Inglaterra del s. XIX, deberemos documentarnos acerca de cómo vivían los hombres y mujeres británicos en aquella época, cómo se vestían y comportaban, qué comían. También cómo eran sus casas, sus cafés, sus lugares de reunión. No hay nada peor que leer una novela romántica y encontrar elementos que no se corresponden con el tiempo y el lugar en que se desarrolla la historia.

 

En El Libro Editorial contamos con profesionales especializados en la edición y corrección de textos literarios. Si lo deseas, ellos podrán revisar tu novela antes de su autoedición.

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